Mantener los oídos libres para escuchar el tráfico alrededor

Ilustración de un paisaje

Circular con los oídos completamente tapados reduce considerablemente la capacidad de percibir lo que ocurre alrededor mientras se pedalea por la calzada. Sonidos como el motor de un coche que se acerca o el timbre de otra persona quedan silenciados justo en el momento en que más falta hacen.

Muchas personas disfrutan escuchando música o algún programa durante sus trayectos, y no hace falta renunciar del todo a ese hábito. Basta con ajustar el volumen a un nivel que permita seguir escuchando lo que sucede en la calle sin perder ese pequeño placer cotidiano.

Elegir el tipo de auricular adecuado

Los auriculares que dejan el oído parcialmente abierto suelen ser una mejor opción que los que aíslan por completo del ruido exterior, ya que permiten mantener cierta percepción del entorno mientras se sigue disfrutando del sonido con normalidad durante el trayecto.

En cruces, rotondas o zonas con mucho tráfico, bajar el volumen unos segundos antes de llegar ayuda a captar mejor cualquier señal sonora relevante, como un claxon o una bicicleta que se aproxima por detrás sin que se haya visto todavía con claridad.

También conviene recordar que el oído funciona junto con la vista para formarse una idea completa de lo que ocurre alrededor, así que mantener la cabeza en movimiento y mirar con frecuencia a los lados sigue siendo igual de importante que escuchar bien.

Con los oídos parcialmente libres, cada trayecto resulta más seguro sin necesidad de renunciar del todo a la música. Este pequeño ajuste de hábito aporta tranquilidad extra en cualquier tipo de calle o camino recorrido con frecuencia.